Si sólo fuera un dejavu…

Puta, puta Barcelona, si no fuera por ella nada de esto hubiera pasado.

Algo así fue lo que entendí que gritó la histérica italiana que peleaba con su ¿novio? a medio camino de mi trayecto.

Algo tienen las noches de Barcelona que me inquieta, a veces calles silenciosas sin ninguno caminando por ellas, a veces mucho ruido y borrachos pesados a los que me provoca gastar sus baterías de un golpe.

Hoy al final de la tarde cambié mi ruta habitual, subí por la concurrida Gran de Gracia, padres, niños, ejecutivos, estudiantes y amas de casa iban a casa después de la jornada, caía la tarde y yo iba  a mi segundo y poco adorado trabajo, me tropecé a un par de amigos que hace rato no veía, vaya casualidad, pasó en un carro otra amiga a la que veo cada día y me saludo con gran efusividad y dos calles más arriba me volví a encontrar, pese a cambiar la ruta, a aquella morena de grandes piernas que cada día, de cada semana, de cada mes de todo el año me cruzo. casualidad de la casualidad de la casualidad.

Hace un rato salí de trabajar, una jornada más, de vuelta a casa, como cada día, como cada semana, como cada mes, por las mismas calles,  subir por d’Or doblar por Verdi, tropezar a a los paquis que ofrecen una cervez beer, atravesar la Plaça Revolución donde unos cuantos grupos echan la última cerveza y unos cuantos chavales fuman un porro, doblar en Travessera y tomar Torrent de l’Olla caminar derecho, tropezar  a par borrachos, cruzar la calle y moverse que me muerde el gran perro, sonreir con el par de novias que se besan con soltura esperando en el semáforo en rojo, semáforo en verde, tropezar a una sexy gordita, que ni acelera el paso ni deja pasar, que pasa aquesta nit noia me provoca decirle aunque mejor pienso, te lo agradezco pero no, te lo agradezco niña pero no.

El camino continúa, la calle Casanova se hace larga al intentar encender una vez más el móvil que no enciende y del que quiero hacer una llamada, mandar un mensaje o revisar si quiere seguir sonriendo, paso al lado de la italiana que putea al novio, los miro de reojo, lo que menos necesito ahora es una pelea. Cruzo los Jardinets de Gracia y ya casi, ya vamos llegando, me estoy acercando. En la banca una turista sin hotel duerme abrazada a su maleta. Tomo Corsega y ya casi estoy, cruzo y Voila.

Algo tienen las noches de Barcelona que me inquieta, el qué no está muy claro, tal vez es que me hace pensar, divagar, apostar, soñar, sentir, delirar, reconocer y pensar que todo esto es un dejavu, un gigantesco e inmenso dejavu.

Offside
No, no es lo que hay, es lo que viene. Paciencia sisplau paciencia.

6 thoughts on “Si sólo fuera un dejavu…”

  1. Entiendo como se siente. Hay ciudades que lo cautivan a uno porque realmente son como zoologicos con criaturas que sacan su mejor o peor lado en la noche. Berlin, Viena, Londres son ejemplos de este tipo de zoologicos.

  2. Entiendo como se siente. Hay ciudades que lo cautivan a uno porque realmente son como zoologicos con criaturas que sacan su mejor o peor lado en la noche. Berlin, Viena, Londres son ejemplos de este tipo de zoologicos.

  3. Dejavu es el nombre de mi centro de Belleza por acá por mi Medellín. Leyéndote me hiciste recordar la vida nocturna de Itaguí. Ayer pasé en automovil por ese municipio de Antioquia y, creéme, se veía de todo, algo así como ruidoso y a ritmo del laberinto.

    Besitos amistosos!

  4. Julián… eso tiene su encanto y su desencanto, es llamativo y a la vez pesado. es lo que se vive living la vida en Europa.

    Ragazza… como debe ser.

    Lully… Por acá también a veces se siente como un laberinto, no se sabe que tiene la noche. Gracias por tus saludos.

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