Category Archives: Dizque de Gabo

Pare destruido

Caminando…

Camino bajo el sol de mediodía, sol corroncho de mediodía le dicen, de Curramba, La Arenosa, Barranquilla La Bella. No acostumbro a caminar mucho por la ciudad, los afanes del día a día me han alejado de esa terapia necesaria.

Me tropiezo con el obrero, con el oficinista, con la enfermera y con la secretaria. Cada uno me cuenta una historia, cada uno me mira y me dice cosas al oído.

El obrero me dice que la jornada estuvo pesada, que su jefe lo mando al carajo un par de veces y que cree que su mujer le pega los cachos con el cachaco de la esquina, que el almuerzo le supo a mierda y que su hijo no quiere ir a estudiar, aun así me cuenta que está feliz porque está esperando un hijo (dudas, malditas dudas), que el último mes ha entendido tres cosas de la vida y que hace poco retomó el contacto con su viejo que hace rato no veía.

El oficinista lleva una risa de oreja a oreja, acaba de recibir un ascenso, el jefe le aplaudió dos ideas y le celebró tres más, está posicionado en su área como nunca antes, la secretaria de gerencia le está haciendo ojitos y ayer se echó un polvo, en el baño de servicio que no es lo mismo, con la de contabilidad, aun así en el fondo de su corazón cree que algo malo viene, no entiende el porqué, no sabe para donde va todo, pero tiene una mala vibra, es como con las brujas, no cree en ellas pero de que las hay las hay…

La enfermera viene de poner una inyección a un viejo verde que le intento agarrarle el culo, eso que normalmente le molestaría hoy le ha dado risa, esta mañana se levantó de buen animo, entendió que todo es más fácil si se mira desde la óptica adecuada, que vengan y le agarren el culo es lo menos malo que el puede pasar hoy. Quizás esa prueba de embarazo negativa que dejó en el baño esta mañana puede tener algo que ver…

La secretaria, la secre o Lully trae un rostro inexpresivo, le pregunto que debo entender de su cara y me dice, piensa lo que te de la gana, me es igual. Excelente, ya ahora hay una actitud. le digo que el pintalabios se le corrió y que una media está rota, voltea, me mira fijamente y me dice, no es la forma imbécil, es el fondo. Me quedo de piedra. Parece un deja vu.

Me paro en la esquina, un semáforo destartalado me dice, ROJO, ten cuidado, AMARILLO, está atento, VERDE, adelante, keep walking, keep dreaming, keep doing, dale Jhonie, dale…

Me acuerdo de Melendi…



Voy caminando por la vida, con pausa, pero sin prisas
procurando no hacer ruido, vestio con una sonrisa, sin complejo ni temores, canto rumbas de colores y el llorar no me hace daño siempre (y) cuando tu no llores…

 

Aguacate podrido en barro

¿Y yo que culpa?

En la puerta del metro Fadul, rostro demacrado, mirada perdida, manos destrozadas por el trabajo intenta hacer sentir lastima a la multitud, habla de hijos, de hambre, de responsabilidad, de sentimiento.

Hugh pasa a su lado, lo esquiva para no manchar su traje de 1000 euros y piensa para si mismo “Y yo que culpa.”

Y eso que apenas empieza la navidad.

La tia se mudó a la vuelta

La vida inventada

Josh es hungaro, es director de cine, al menos eso le ha dicho a la mexicana que acaba de conocer en el bar.

Ella esta encantada con su look bohemio y sus ojos claros, el le habla de su carrera en la industria audiovisual ella le habla de tonterías, lo que ella no sabe es que las únicas historias que cuenta son las que inventa a su familia: Que está estudiando en una reconocida academia, que trabaja y que tiene novia catalana.

TODO es mentira.

En realidad él está simplemente pasándola de puta madre living la vida en BarceloCa.

convierten nota periodística

Probando…

Probando, probando, un, dos, tres, sonido…

Los mejores textos salen a veces de palabras vacías. No hay duda, podría ser una fórmula matemática.

Es igual, no quiero entrar en esa espiral, eterna espiral de quejarme de la hoja en blanco. Esa pelea eterna con el teclado, esa pelea de David contra Goliat, esa pelea, interesante pelea diaria…

No sé quien lo dijo, pero pudo haber sido Gabo, “hay quienes convierten la falta de tema en tema para una nota”

Insisto, no es hora de preguntarme sobre eso, sólo quiero sentarme y que las palabras fluyan, así suele ser casi siempre, me da risa, nunca, nunca escribo con ideas preconcebidas ni mapas mentales, nunca planeo puntos de giro ni sueño a mis personajes, hace rato escribir es como esa catarsis necesaria, ese botar corriente para no dejar todo a la cabeza, a la bendita cabeza.

Es imposible hacerlo, es imposible planear, a veces, casi siempre mejor dicho, escribo sobre cotidianidad, personas y personajes, ideas que tropiezan, dan tumbos en mi cabeza y mil rollos mentales más, ¿porqué no seguir en esa misma tónica?

Puede que esta repetición y esta temática constante lleven a que mucho de los textos queden insípidos, descafeinados y hasta incoloros pero bueno, recordando una de esas famosas frases que solía usar en mi travesía en la madre patria, “es lo que hay”.

De todos modos, es mi espacio, mi espacio personal y por eso me contradigo, mando a la mierda todo y vuelvo y me quejo de la hoja en blanco, de la mente en blanco, de la cabeza en blanco… no, de esas no, ojala.

Parece que olvidé que dos más dos no es tres, parece que esta fórmula matemática no funcionó, parece que este texto no será bueno, parece que escribir me tranquilizó, parece que me dejo un buen sabor en la boca y que ahora puedo ir a dormir con la tranquilidad que las 3, 15, 22, 36 ideas que tenía rondando en la cabeza han pasado a mejor vida, a ninguna le dio la gana de salir, a ninguna le dio la gana de decir, hola, soy una idea y quiero que me cuentes.

Y yo… FELIZ.

Buenas noches. Muy buenas noches (y también buenos, muy buenos días).

 

Un mal poeta…

Unas cuantas ideas dando vueltas en la cabeza, ideas simples y complicadas, ideas, ideas, ideas… La repetición es parte del éxito, una vez es un fallo tres veces es estilo…

Huele fuerte, a pintura mezclada con sol, es mediodía y hace mucho calor.

–    Vecino ¿mucho calor?
– me pregunta el obrero que pinta una reja bajo el canicular sol barranquillero mientras se protege por un rustico sombrero hecho de papel periódico.
–    Si ombe, mucho calor- le contesto  pero a ud. lo veo bien con su sombrero bien alón y pa’ remate le gusta el ron.

Ideas sin ton ni son, ideas cortadas con tijeras de papel, ideas buscando ser desarrolladas por un poeta de la imagen, de las palabras, de los sueños…

Todos llevamos un mal poeta por dentro…

La esencia, la maldita esencia, somos lo que somos, somos quienes somos y no quienes queremos ser, mutamos, evolucionamos, maduramos pero nuestra verdadera esencia, el sabor y olor que nos caracterizan y que nos hacen reconocibles no cambian nunca.

Me vino a la mente eso de “la verdad está en los ojos”…

Un día cualquiera…

Luces, cámara, acción, vuelve la burra al trigo… un nuevo día acaba de comenzar.

Es una de esas mañanas cualquieras, en una calle cualquiera, en Barranquilla, Colombia, Suramérica, la tierra, el sistema solar.

Pasa el del periódico y grita El Heraldo, El Heraldo, mientras chifla de una manera particular, el abanico no para de moverse mientras por la ventana entra la famosa brisa decembrina y en la radio se oye aquí suenaaaaa… En la cocina suena una licuadora, en la sala se cae una foto que dice “all you need is…” que adorna la pared como una especie de homenaje a 12 mil km y en el último cuarto, algo, alguien, ronca, profundo mientras sueña, decide, sopesa, si se queda con la rubia o con la morena.

En el 3er piso se oye un grito, la puerta no deja ver si es resultado de un polvo mañanero o de una tristeza cotidiana. El portero saluda, se despide con gran deferencia, ¿será real o fingido su no solicitado servilismo? Ni manera de saberlo. La calle es una selva de cemento, la ciudad nos vuelve salvajes.

El taxista se ríe en cada semáforo, los chistes están a flor de piel y escuchar la radio local tan plena de humor barato y popular lo hace menos complicado aun.

Empieza la vida real y la virtual al mismo tiempo. Desconectas la alarma, te sientas frente al computador y empiezas a digitar: informes, correos, frases de 140 caracteres, saludos, despedidas, ideas, proyectos, clases, el día se convierte en una espiral de letras y palabras que de una forma u otra nos hacen quienes somos.

El día pasa en una mezcla de afanes y lentitudes, te encuentras egos y te tropiezas grandezas, se estrellan ideales y se joden necios sin criterio, no es la idea, todo debe fluir, la vida no es complicada los complicados somos los seres humanos.

Se acaba el día, caminar por las calles nocturnas de una ciudad cualquiera, de un país cualquiera, con unos grillos cualquiera a nuestro lado suele ser una experiencia simple, cercana y sin ningún color ni sabor, es unir pasos hasta llegar de vuelta y vuelta, aterrizas, alunizas en tu luna, en tu satélite personal y ahí termina todo.

Hacemos tantas cosas iguales cada día, tantas rutinas repetidas que al final un dia cualquiera se parece a otro día cualquiera, sin importar forma ni fondo sin importar nada de nada. Afortunadamente cambiar cualquier mínimo detalle de esta narración diaria es contar una nueva historia y es lo que trato de hacer cada día.

Es simple, es mínimo, es lo que ocurre un día cualquiera, en una mente cualquiera, de una persona cualquiera…

El casting

Me recosté al espaldar, le di una calada a mi cigarrillo eterno y vi subir el humo lento, con pausa, sin prisa; me acomodé, que silla tan incomoda, pensé,  presioné la tecla F, la tecla I, la tecla N. Dudé, mire a un lado, al otro, no terminaba de gustarme ese final…

Me quedé un rato pensando en el aire, mirando el techo, pestañeando una y otra vez, vinieron  a mi mente aquellas sabias palabras: toda realidad es ficción y toda ficción es realidad.

Mientras pensaba y divagaba con toda la tranquilidad del caso, afuera, en el calor canicular del mediodía una fila de gente sufría con el calor mientras gozaba con la espera, la fila ya daba dos vueltas  a la manzana y poco a poco empezaban a llegar los periodistas, las cámaras de los noticieros, los  redactores de la prensa local, puros chismosos en busca de una chiva o al menos la oportunidad de inventar un chisme.

El ruido ya empezaba a ser ensordecedor, junté a gente de todas las calañas, a pleno sol, sin comer ni beber nada y el resultado fue un fantástico escándalo. Después de 30 minutos de ruido infernal la directora del casting se paro en la mitad y mandó a callar a todos.

El vendedor  de raspaos, el compañero de 5to grado, la exnovia de la exnovia, el que me pego una tremenda trompada aquel día de fútbol, el amigo de andanzas, el compadre de parrandas, el amor platónico, el jefe hijueputa, el tío alcahueta, la mejor amiga,  aquella a la que rompí el corazón, aquella que me lo rompió a mi, el amor imposible, el primo del cuñado del hermano del vecino, todos seguían llegando y todos iban exigiendo un papel mejor que el que hicieron en realidad; la ex novia exigía que le pusieran un poco mas de tetas, el compañero de trabajo que le pusiera en un cargo mejor, el amigo pedía una novia más bonita, el jefe una vida real,  todos querían una vida mejor no tanto para disfrutarla como para mostrarla a los demás.

La verdad debo decir que usé y abusé de la TV, la radio, la prensa, el facebook, los blogs, Twitter,  y cualquier medio que me dio la posibilidad para convocar a los extras para mi película,

Eso si, el mensaje que dejé fue muy simple: soy Alejandro Ángel  y busco a todos aquellos que han hecho parte de mi vida de una manera u otra para darles un papel en mi próxima película, para que tengan sus 15 minutos de fama, para que puedan mostrarse tal y como son, como han sido y como serán.

Todavía espero encontrar ese final, ese gran guion en el que todos ellos actuarán…

y tu ¿crees que tendrías un papel en esa película? ¿cual personaje crees que interpretarías?

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca

 

Documentaleando: La calle 10, Sanarte y Grupo Cultural Son Candela

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¿Es una mascara  de toro con gigantes cuernos la que reposa en mi regazo?

Son las 945 pm, es domingo víspera de festivo, el bus intermunicipal va carreteando a gran velocidad, “hey chofer, cógela suave o quieres que nos matemos” gritó una voz cercana minutos antes;  a lado y lado la carretera es oscura, todos a mi alrededor duermen exhaustos después de una jornada variada, algunos de tanto baile, otros por el trago, (nos)otros, los menos,  por el peso de cámara, trípodes, micrófonos y todo el equipo de grabación, por la larga jornada, por las largas horas de rodaje.

Yo soy uno de ellos, al lado de la enorme máscara está el trípode, en él me apoyo para intentar descansar, aunque el cansancio extremo no me permite ni siquiera dormir, sólo me deja repasar a toda velocidad las imágenes vistas los últimos dos días.

En Puerto Colombia, al lado de Barranquilla está  la calle 10, un barrio  que en alguna época fue conocida por ser refugio de drogadictos, vendedores de droga y mil estigmas más, pero en donde hoy en día la Fundación Sanarte, un grupo de soñadores, de artistas, han dejado entrar el virus de la locura creativa y de la fantasía a través del grupo cultural Son Candela.

Artenauta es uno de los programas del Canal Uni5 TV, canal de TV de la Universidad del Norte que dirijo desde Enero de este año, en el cual pretendemos reflejar el acontecer cultural de la ciudad a través de las miradas de los más variados artistas. Hace unos meses fuimos a la calle 10 y exploramos un poco en su mirada.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=Ozb-jIiqhvw&hl=en&fs=1&]

Después de esa primera visita seguimos en contacto con Dalfred y Cristina, las dos cabezas líderes de todo el movimiento artístico de la Calle 10 y después de un tiempo junto con Manuel (Realizador del canal) decidimos hacer un documental más investigado, mirando las razones, los cambios, las nuevas miradas, los métodos, todo lo que han ido haciendo y logrando con su emprendimiento social en la comunidad.  Obviamente un documental necesita gente que apoye a nivel técnico y conceptual por eso nos apoyamos en Lincoln (uno de los realizadores del primer acercamiento) y Andrés (otro de los nuevos realizadores que está trabajando en el canal) para toda la parte técnica.

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Este fin de semana estuvimos siguiéndolos nuevamente con la cámara, con el ojo que todo lo ve. El sábado hablamos nuevamente con ellos, nos contaron de donde surgió todo, porque hay ganas de hacer este tipo de acciones, en fin nos mostraron a través de palabras y de hechos todo lo que se ha conseguido hasta hoy en día sin casi ningún apoyo oficial; como para variar,  este tipo de labores sociales deben ser hechas casi siempre con las uñas, con el interés, con la plata, con las ganas de sus gestores, lo cual no hace sino darle mayor valor del que ya tienen.

Desde  las 10 de la mañana hasta casi las 6 de la tarde estuvimos compartiendo con ellos y con los  más de 30 niños que hacen parte de Son Candela y pudimos ver como a través del arte Dalfred y Cristina se encargan de inculcar en los niños y en la misma comunidad marginada una serie de nuevos valores, de nuevos intereses, de nuevas opciones para la vida.

El domingo llegamos nuevamente muy temprano a la entrada de la casa que hace de sede del grupo; la cita era a las 8 am pues a esa hora nos recogería el bus que nos llevaría al cercano pueblo de Arroyo de Piedra (pueblo natal de Dalfred) en donde el grupo de danza de los niños y el grupo de teatro de los adultos se presentaría en el festival de la piedra.

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Afortunadamente el documental, como la vida, no tiene libreto, nada está escrito y todo puede pasar. todos los problemas que tienen siempre para conseguir los recursos se reflejaron esa mañana pues el bus que le había prometido la alcaldía para desplazarse al festival y mostrar su arte nunca llegó. Después vinieron las excusas, que si el bus no tenía permiso, que si el conductor nunca llegó, en fin, todas las excusas que se pueden inventar cuando no se quiere cumplir con lo pactado.

Nuestra cámara estaba quieta, gran parte de la mañana se la pasó mirando muy disimulada los alrededores del barrio, pero acción lo que se dice acción no llegó. En algún momento pudimos hablar con Cristina o a Dalfred quienes molestos nos contaron lo que sucedía y porque todavía no salíamos hacia el pueblo, aun así nunca dieron su brazo a torcer, siempre estuvieron optimistas y sabían que de una u otra forma llegaría al pueblo. “Así sea con plata mía vamos” como dijo Dalfred después de un rato.

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Desde la silla en la que esperábamos el inicio del rodaje pudimos ver como Dalfred y Cris se movieron por todo el pueblo buscando solución para el viaje porque sabían que no podía fallarle a toda la comunidad que ya tenía el paseo armado, las ollas con arroz con pollo, las gaseosas, la botellita de whisky de los papás es que  la pinta dominguera de todos no podía quedar en el aire, no podían dejarlos como a las novias de Barranca.

Al final buscando acá y allá consiguieron que la alcaldesa de Puerto les diera 200 mil pesos y los papás se comprometieron a dar los otros 200 mil que faltaban para completar el cupo del bus. Que vainas, todo lo del pobre es robado, pensé. y no pude evitar preguntarme que hubiera pasado si los papás no hubieran podido dar la plata.

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Casi a la 1.30 de la tarde, al fin, subimos al bus, al caliente bus, que nos llevaría a Arroyo de Piedra. El ánimo de la comunidad entera era alegre, los niños contagiaban con su bulla y risas a cualquiera, nada más subirnos y mientras nosotros, Manuel en una punta y yo en la otra, seguíamos grabando ellos cantaban:

– Yo tengo un piojo, que me pica por aquí, que me pica por acá y como no me gusta se lo paso a Stive.

– Yo tengo un piojo, que me pica por aquí, que me pica por acá y como no me gusta se lo paso a Mariana.

Y así hasta que se cansaban de animal y cambiaban el coro. Menos mal a mi nunca me lo pasaron.

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Llegamos al pueblo, calles destapadas, burros y perros por todos lados, un calor infernal que casi no dejaba respirar y a la vez un tiempo de lluvia que amenazaba con dañar el poco tiempo de grabación que nos quedaba.

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Aprovechamos mientras las mamás organizaban a los niños, les ponían los trajes del baile y los maquillaban dejamos a Lincoln grabándolos con la segunda cámara y nos fuimos Manuel, Andrés y yo  con Dalfred y un grupo de padres a conocer la cueva de la Mojana, un espacio donde se desarrolla una de esas leyendas y tradiciones tan comunes en la costa caribe.

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La idea era conocer el espacio, aprovechar y grabar alguna nota para  Uni5 TV y hacer otra entrevista a Dalfred sobre una acción social con ancianos que adelantó en el pueblo. Pero el clima se encargó de seguir escribiendo el libreto y nos obsequió una lluvia que nos sirvió para retratar al personaje con un magnifico fondo lluvioso, mientras Andrés, Manuel y yo veíamos las duras y las maduras para poder salvaguardar el boom, el trípode y sobre todo la cámara de la lluvia.

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Volvimos  a la casa, ahí nos alimentaron con un delicioso plato de arroz con coco, pescado, un plato de la popular ensalada de payaso y un enorme vaso de agua e’ panela, que sirvieron para amortiguar el estómago que hasta esos momentos sólo susbistía con unos cuantos mangos y un sancocho de tienda que habíamos improvisado mientras había tiempo para comer algo.

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ya casi a las 530 de la tarde, al fin salimos hacia la plaza del pueblo donde se llevaba a cabo el acto central de las fiestas de la piedra y donde estaba el escenario donde se presentarían los dos grupos que acompañábamos.

Llegar a la plaza fue encontrarse con todos los tópicos que rodean una fiesta popular de un pueblo perdido de la costa caribe, muchos puestos de comida, gente borracha, música a todo volumen, muchas risas, una tarima adornada con enormes picós que le daban más ecos al sonido, todo el pueblo volcado en el evento, las pintas domingueras y escotadas de las mujeres, los sombreros vueltiaos de los hombres, muchos niños “fregando la paciencia” y  mil comportamientos más que de no ser por la poca luz que nos quedaba hubieramos retratado con tanto gusto.

Después de una espera, ciertamente eterna pues el cansancio ya empezaba a hacer mella en todo el equipo de realización que estábamos despiertos desde muy temprano, empezó la parte del evento que nos interesaba, bailaron los niños, un espéctaculo muy simpático en el que todos demostraron sus grandes dotes para el baile, hubo alguna niña que le dio miedo escénico pero en general todo estuvieron a la altura de las grande técnicas que sus profesores les han ido enseñando.

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Después pasaron los adultos, una obra de teatro acompañada de música en la que Dalfred, Cris y los otros integrantes del grupo dieron todo de si para lograr que en medio del bullicio, el desorden e incluso el poco interés del público por una obra de teatro en medio del bailoteo común en estas fiestas todos dieran un tremendo aplauso, un aplauso sentido por la gran demostración de arte escénico que dieron al son de tambores y música típica todo el grupo.

Eran las 8.30 pm cuando al final acabó todo,  apagué mi cámara cuya memoria quedó en el límite, más de 8 gigas de información visualsonora, Andrés apagó la cámara con la que grabó casi toda la obra, Manuel y Lincoln recogieron los últimos cables que quedaban dando vueltas y rematamos la noche con una cerveza y un chuzodenoseque mientras corríamos a coger puesto en el bus en el que todavía nos quedaba una hora de viaje además de tener que llevar los equipos a mi oficina y demás cuestiones.

…¿Es una mascara gigante de toro con gigantes cuernos la que reposa en mi regazo?

Son las 945 pm, es domingo víspera de festivo, el bus intermunicipal va carreteando a gran velocidad…

La realidad siempre supera a la ficción y retratar la realidad me gusta, me atrapa, me embruja…

Ahora toca capturar toda la información que tenemos, editar, postproducir, hacer guiones, script, armar todo el cuento, pero la historia me gusta, la historia me vende, se que será un gran documental.

Ya les iré mostrando…

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Dulce cotidianidad

Maryluz, Petrona o Maria, su nombre puede ser cualquiera de esos, no se cual, quien sabe, de pronto se llama Marcela, Laura o Susana o algún nombre con más pedigree. Lleva un arrume de periódicos, lo pasea sobre su cabeza y grita fuerte, con energía “el heraldo, el heraldo” se mueve con cadencia y los periódicos se mantienen en su cabeza sin perder el equilibrio, al parecer ella estaba predestinada para gritar “alegría, cocada, caballito” pero la única alegría que ha vivido es tener un trabajo que le permite dar de comer a los 3 hijos y al marido buenavida que la esperan con hambre en casa.

Los muñecos son feos, “el” tiene camiseta del Junior de Barranquilla, tan oportuna hoy, “ella” camiseta sin marcas, pelo morado y falda que muestra todos sus encantos. El que los maneja los mueve con destreza, tira de cada madera con precisión y hace que uno y otro bailen al ritmo que el les toca. Bailan una puya, un merengue y un joropo, bailan reggeton, vallenato y salsa, bailan como enamorados inocentes y como amantes desenfrenados. Son marionetas, la vida se las da un bacán, gafas negras, colita de caballo y labia prodigiosa. ¿porqué no darle una moneda?.

El día sigue, ella se monta al bus como la reina, una reina sin tesoros ni tierras, su bolso, el teléfono que lleva en la mano, su estudiado maquillaje, sus tetas operadas, su todo marca presencia. Todos la miran, ella quiere que la miren. Camina hasta el fondo del bus y se sienta mostrando pierna, planeando cada movimiento, cada pierna pidiendo permiso a la otra. Que habrá en su cabeza, qué pensará del tipo que el viernes le agarrará todo por unas vueltas en un carro último modelo y unos cuantos billetes de veinte mil pesos.

La noche cae, el recoge cartones, su organización es extrema, el carro de balineras en que los traslada se percibe más pesado que sus propios pesares, lo empuja con paciencia, nadie lo espera, se tropieza con un hueco y se sale la “rueda”, mira al cielo, yo, en la otra acera, espero que suelte una maldición, un par de asteriscos, signos de interrogación, varias letras del abecedario repetidas y demás maricadas que usa uno cuando quiere decir otra cosa políticamente poco correcta, como si el supiera lo que es eso; pero no, simplemente suspira, parece sonreír… Es cierto, cuando el pobre lava llueve.

La cotidianidad sabe a perfume barato y a mierda fina, a pequeñas alegrías y grandes tristezas, a lucha y tranquilidad, a lejos y cerca, a dulce simplicidad y salada complicación.

Sigo caminando y me sigue sonando en la cabeza…

Si te preguntan como se sube decile que muchos se han perdido para ir al cielo creo que no hay camino, nosotros dos iremos en una nube…

Punto de quiebre

Las noches barranquilleras me dan para pensar, pasan carros que oigo de manera clara desde mi balcón, escucho al vecino viendo el programa de chismes de moda, más abajo se escucha a un bebe llorar,  escucho unos grillos que después de viejo me enteré que  no son grillos sino ranitas que dan su tono elevado y hasta el olor de la hierba cortada sube hasta mi apartamento.

Miro estrellas, repaso la jornada, día, noche, ideas, fragmentos de cotidianidad, la vida es una locura, pasa de todo y no pasa nada, pensamientos furiosos, lucha interna, sueños de aire, gritos de necesidad.

La gente, que bella es la gente, jornada de manos y codos, de abusos y desusos, de encuentros y desencuentros; la vida cotidiana es recelosa y prevenida, te da la silla y te la quita, cuan raro es sentirse extraño en tierra propia.

A lo largo de nuestra historia, de nuestro guión, nos encontramos y nos alejamos de gente, descubrimos perlas en bruto y brutas con perlas, nos estrellamos en el feeling y descubrimos que la química es más que tubos de ensayo y pipetas.

Al final me doy cuenta todo esto no es una locura, es realidad pura y dura que nos enfrenta a los poderes, a los saberes, a ti y a mi y viceversa.