Category Archives: el ojo

babelville

Pardon. Pouvez-vous me donner une autre bière…

Son las 2 de la tarde. Estoy tomando una cerveza en un bar cualquiera de la Rue de Cascades, una calle cualquiera en alguna parte de Belville después de terminar un tour guiado de Graffitis y arte urbano.

Rue cascades

Belville también es conocida como Babelville, un barrio de inmigrantes y de gente de todos lados y ninguno.
Algunos toman una cerveza mientras conversan, pasa una mujer ataviada con un vestido azul largo que intuyo es de procedencia arabe, en la barra una mujer toma un café y un brownie con helado.
No entiendo nada de lo que se habla a mí alrededor y eso, en este momento, es fantástico…

Pardon. Pouvez-vous me donner une autre bière…

Martina 32

(Siempre) Imagina

Ella, Martina Imagina vino a mi vida, a nuestra vida, a cambiarla…
 
Ya han pasado cinco años desde cuando puse a amigos, familia y desconocidos a enviarme sus amaneceres y atardeceres porque llegaba al mundo mi persona favorita. (¿no los han visto?)
 
Cada día agradezco a la vida que ella esté acá, a mi lado, enseñándome una y otra vez que la vida está llena de momentos poderosos.

Yo le voy dejando pistas para el futuro, a veces en forma de amaneceres, a veces en forma de mensajes en una pared:

Hija siempre, (siempre) imagina…

cabecera grafo

#ConLetradeMédico

Siempre voy a toda velocidad, como el ciclista, y por eso termino perdiendo momentos, personajes, reflexiones y algo de vida.

A partir de ahora empiezo a bajar la velocidad escribiendo, cada vez que pueda, #ConLetradeMédico

En una hoja, en una pared, en el piso o en un tablero, con letras que traduzcan #Microvidas, conversaciones aleatorias o frases mías o de otros, escribir como espacio de reflexión, de pausa y de reencuentro…

Y es que cuando no estoy perdido me andan buscando…

#ConLetradeMédico 1

Bogotá - Colombia 30

Mil muros

En 2006 vivía en Barcelona, estudiaba de día y trabajaba en las noches en un restaurante en la zona de Gracia. Cuando salía en la madrugada ya todas las tiendas y locales de la zona ya estaban cerrados y en sus esteras y puertas resaltaban excelentes graffitis que a la luz del día muy pocas veces se podían ver.
 
A partir de ahí empecé a fotografiar con la cámara o celular que tuviera a mano todo el arte urbano que me tropezaba por la ciudad condal y lo volví una costumbre. Desde entonces en cada ciudad a la que voy trato de capturar la mayor cantidad de fotos de todo tipo de expresiones pintadas en los muros…

El arte urbano para mi es un termómetro de las expresiones, culturas y narraciones de cada ciudad, capturo todo, desde increíbles murales de gran formato hasta tags (firmas) sin mayor sentido, creo que cada uno de estos graffitis dice algo de quien lo hizo… Continue reading

no a todos nos gusta la poesia

Nuestras batallitas…

- Mi primo estaba borracho en la casa, llevaba como tres días bebiendo y se le dio por hacer lo que hace siempre que está borracho: hacer tiros al aire.

Siempre que bebía le entraba ese afán, pero ese día se le acabó la suerte. Llegaron unos policías, le pidieron que bajara el arma, no la quiso bajar y los policías pensando que les iba a disparar le metieron 6 tiros. Hasta ahí llegó. Una esposa y dos niños dejó. 

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Juan hace un gesto de tristeza y termina de empacar las verduras. La clienta hace un gesto de desconcierto y le da el pésame.  No se imaginó, ni de cerca, esa respuesta cuando le preguntó la razón por la que no lo encontró la vez anterior.

El vecino de puesto se ríe con un fuerte escándalo cuando Juan termina su historia:

- Ahí está el negro con sus cuentos. cada semana tiene uno nuevo…

Dos callejones mas adelante Ernesto sigue las indicaciones de Blanquita y guarda una tras otras las frutas que cada cliente pide.

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- La vez pasada me llegó Don Luis, un viejo cliente, al puesto, lo saludo y me pregunta que cómo va todo y le respondo, “Bien, acá trabajando como negro”.

Carajo, se me olvidó un pequeño detalle, Don Luis es del Chocó y es negro como el carbón, que pena tan grande, no se la imagina. Se lo juro, yo no quería ofenderlo, ahí tiene uno por andar de loro repitiendo frases…

Terminamos de hacer mercado y nos vamos para casa con nuestras verduras, nuestras frutas y dos nuevas historias mínimas.

No hay duda, no importa cual sea nuestro oficio, raza o condición social, todos queremos que alguien nos escuche nuestras historias, nuestras batallitas, nuestra vida…

Yelinca, mi esposa, es la clienta a quien le cuentan las historias; ella es ingeniera y no tienen nada que ver con medios, comunicación,  ni periodismo pero tiene una capacidad impresionante para que la gente quiera contarle cosas.

Por eso cada vez que puedo aprovecho y me pongo a su lado para escuchar -de rebote- buenas historias, buenas batallas…

iguales

Un mal poeta…

Dos monjes van caminando con su atuendo típico por toda la carrera séptima, arrastran un carrito de balineras donde llevan una lavadora que se nota tuvo mejores épocas; me los quedo mirando intensamente, uno sonríe al sentirse observado, el otro aprieta el paso pues quiere llegar rápido al técnico donde llevan la lavadora.

La ropa sucia no siempre se lava en casa…

Saco la cámara y al intentar tomar una foto se bloquea, hubiera sido una #microvida excelente; pero no importa, es uno -otro- de esos recuerdos que deben quedarse dando vueltas en el limbo mental de las historias por contar y capturar..

Me doy cuenta que se me hace tarde para una reunión, ahora soy yo quien aprieta el paso. Unas calles más arriba un mago le pide a un joven del improvisado público que saque una carta y la muestre a los demás. El accede con pereza y sin mucha energía. El mago sonríe, le da una palmada en la espalda y le dice:

- Despierta muchacho, que la vida es corta y la magia la creas tu mismo…

Yo sigo caminando y sólo puedo pensar que, casi siempre, la mejor parte del truco es no entender que es lo que tiene el mago en el sombrero.

vida realHace unos años escribir me salvó la vida, me dejó expresar y sacar de adentro ideas, dolores, alegrías y más de un tropezón; escribir y contar mis imágenes mentales diarias me permitió seguir pedaleando, caminando, tirando pa’ lante.

Hace un tiempo la rutina, los afanes del día a día y mil y un excusas más me tienen distanciado de esta manía salvadora.

Por eso hace un rato empecé a escribir, escribir sin pensar, escribir, borrar, escribir, borrar, buscar viejas ideas, reciclar, escribir, borrar, escribir, y así hasta que lo escrito tuvo cierta coherencia…

Cuando leí los párrafos uno detrás de otro recordé que tengo un mal poeta bien dentro, quiero, intento más bien, hilar historias y buenas narraciones alrededor de lo que me ocurre y a veces estas se quedan en puros pataleos de ahogado.

Afortunadamente nuestras obsesiones son eso: Nuestras. Nadie tiene que entenderlas…

#microvidas 206 de 365 

Ella le echó un cuento, el le echó dos, al final fueron puros pajaritos en el aire...

¿Microvidas?

Las #microvidas han sido -como casi todos los contenidos en foto, video o texto que creo- un salvavidas…

Obligarme a estar atento, con los ojos abiertos y buscando una nueva narración en cada esquina en una ciudad como Bogotá es algo que le agradezco a este proceso creativo que ya va para dos años.

Ya voy por la 259 de 365 y espero poder finalizarlas durante este 2015.

La forma mas sencilla que he encontrado para bajarle el ritmo y la velocidad a cada día  (y a mi cabeza) es observar.

Sea con la cabeza o sea con la cámara.  Da igual.

Cada uno de estos fragmentos dentro de su simpleza son un retrato de la época en la que fueron capturados, una mirada a mi yo más íntimo como narrador, todo un álbum de recuerdos en movimiento; todo un mapa de recuerdos de estos años, un modo de recordar y recordarme…


 

Jackie 4

Jackie

Jackie era alta, tenía el pelo rizado y un rostro redondo y lleno de expresión que iluminaba cualquier sitio donde llegará con una simple sonrisa.

Jackie era periodista, me dicen que muy buena y aplicada, le gustaba la radio y su voz al parecer era melodiosa y agradable.

Jackie 2 1

No he visto, leído o escuchado nunca ninguna de sus historias, de hecho en mi cabeza sólo hay una única imagen, un único recuerdo real con ella y aunque quisiera tener más sólo tengo este, sencillo, simple y casi vacío…

Fue por allá en 1985, en un restaurante en el Edificio Iroka de mi Santa Marta natal. Había unas sillas rojas de madera forradas en plástico muy altas, tan altas que separaban cada mesa y sus ocupantes, creo que había gente alrededor pero no estoy seguro ni me interesa….

Jackie 6

La memoria y los  recuerdos suelen ser  borrosos, sólo sé que en este hay un restaurante de sillas rojas, ella, yo y una hamburguesa, no sé o más bien no recuerdo que me contó, de qué hablamos o qué hizo, pero sé que reíamos, si,  sé que reíamos sin parar una y otra vez.

Jackie o Jaquelin era mi tía materna, ella murió hace muchos años -29 para ser más exacto- en un absurdo accidente de tránsito en la carretera de Barranquilla a Santa Marta cuando volvía con un grupo de colegas de cumplir con un trabajo; yo apenas tenía 5 años y aún así la recuerdo como alguien especial, como alguien que me quiso, que me dio todo su cariño y amor siempre que pudo.

Hoy en particular si estuviera viva cumpliría 52 años y escarbando en mi memoria, en mis nostalgias, en mis recuerdos apareció ella, aparecieron esas sillas rojas, aparecieron esas risas…

Jackie 5

Creo que para narrar necesitamos tres cosas: Intuición, técnica y emoción; no sé porqué, pero siempre he sentido que a ella le debo gran parte de la emoción que soy capaz de conseguir y de explorar, que de una forma extraña ella ha sido quien me ha guiado por este camino de ver, observar, mirar y sobre todo contar…

Nos contamos desde lo que somos y vivimos, pero sobre todo desde lo que recordamos…


 

Reflejo

Bogotá Visual

En el año largo que llevo viviendo en Bogotá no he hecho otra cosa que capturar imágenes en cada calle que paso.

Voy por cada calle, callejón o zona verde con la cámara del celular siempre lista a capturar lo que sus personajes y espacios me dan… 

Tengo varias cámaras profesionales pero me he dado cuenta de que la única forma de crear una verdadera línea de tiempo es apostándole a la cámara del celular, la que siempre cargamos, la que va con nosotros a cada esquina. 

A veces miro hacia arriba, a veces al frente, a veces de lado, no importa el ángulo, el encuadre o que tan enfocada esté, lo importante al final es la historia -de otros o mía- que hay detrás de cada imagen.

No pretendo dejar otra cosa que una línea de tiempo de mis propias memorias visuales, de mis encuentros cotidianos, de todo lo que veo, observo, miro…