Category Archives: Invitados en la cueva

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¿Incorrecto? o ¿incorrecta?

Publicado originalmente en “Guerra de géneros”, especial por el  primer año del blog de Naty Marenco.

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Esto de la guerra de los géneros siempre se me ha dado muy mal, no sé si será que soy muy políticamente correcto, al menos muchos más de lo que debiera/quisiera ser o que en una de mis muchas pajas mentales creo que tengo un club de fans (nahhh) y por tanto, vuelve la corrección política, no debo/quiero herir susceptibilidades.

Al carajo. A ver si puedo…

Hombres y mujeres no somos iguales, nunca lo seremos, no ser iguales no significa que uno sea mejor que otro, no lean entre líneas, significa que no somos lo mismo ni somos iguales, ya está, pare de contar, sin más interpretaciones.

Si, sin más interpretaciones, porque esa es, precisamente una de las principales y más marcadas diferencias entre unos y otros, la intertextualidad.

Si un hombre dice “quiero una cerveza“, la traducción es “quiero una cerveza“, como mucho agréguenle alguna alusión al sexo y pare de contar.

Si por el contrario una mujer dice “quiero un chocolate” (o una cerveza que ellas también toman el adorado liquido de cebada) la traducción será algo como “quiero un chocolate/cerveza, aunque en realidad no quiero un chocolate/cerveza sino saber que tu todavía me quieres tanto como para tener pequeños y sencillos detalles conmigo como aquella vez que empezamos a querernos después de la fiesta de pablito, pero si no eres capaz de darme un detalle tan pequeño puede que no me merezcas tanto”.

Coño…

Un pensamiento a la vez, ¿es mucho pedir?

En fin, esta, como cualquier generalización, es errónea hasta que se demuestre lo contrario, igual hay tipos que se enrollan la cabeza más de la cuenta (yo, a veces, uno de ellos) y tipas que se toman la cerveza o se comen el chocolate y siguen su vida, sin procesar un sólo pensamiento más. Hay gente para todo.

Diferencias, muchas, parecidos también muchos, podría estar disertando en este espacio por horas y horas y nunca acabaría de marcar las diferencias y parecidos que hay entre nuestros amados/odiados géneros.

Por cierto, hay algo que nunca he entendido muy bien, y de hecho yo estoy cayendo en ello en este escrito, pero no entiendo porqué siempre que se habla de géneros (o de guerra entre ellos) el tema en el que (o desde el que) se enfoca todo es el amor.

Sé que somos seres sociales, que el amor es una de las emociones naturales del ser humano que más nos mueve, que en el cine y la TV siempre lo usan como excusa para contar sus historias porque saben que siempre habrá alguien que se sienta identificado, es igual, hay muchas maneras más de relacionarnos que el amor pero por aprendizaje social o yo que sé que excusa hormonal, científica, apostólica o romana hemos decidido que siempre que queramos darle palo al género opuesto debemos hablar sobre el amor.

Bueno, tenía que decirlo, no deja de ser una opción fácil, así que sigamos entonces.

Otra de las diferencias entre XX y XY es la película, y cuando hablo de película me refiero al “empelicule”, porque no podrán negar que aunque hay empeliculados de lado y lado casi siempre, yo diría un 75% de las veces, la que se arma películas es la mujer, hay hombres empeliculados, seguro que sí, pero estoy seguro ( ¿algún estudio de esos que hacen cada cierto tiempo por ahí que lo asegure de manera científica?) que hay un mayor número de Spielbergs femeninas que masculinos. Aunque ahí sí como dije alguna vez, nadie le arma películas a nadie…

Ojo, la película tiene varios estadios, no es sólo la película de Ella piensa: “somos novios, nos queremos” y el piensa: “la estamos pasando bueno, la estamos pasando bueno, la estamos pasando bueno”, también está la película de ella piensa: “Tengo razón, tengo la única y verdadera razón en esta discusión” y el piensa: “como jugó de bien Ronaldo y que buenas tetas tiene su mujer” o también la de ella piensa: “los hombres son unos cerdos” y el piensa: “Cerdo o pollo

Es eso, la cabeza de la mujer usualmente es más centrada y la nuestra más, mucho más, (des)centrada. Ellas piensan en A nosotros en 12, letras y números, no cuadran y por eso es que a veces nos cuesta tanto entender(nos), no se han parado a pensar que muchas de las veces no queremos ni siquiera, valga la redundancia, pararnos a pensar y simplemente estamos tratando de vivir la vida sin mayores complicaciones ni pensamientos extraños y enrevesados.

Esta última idea viene, por supuesto, viciada, los hombres somos más importaculistas (del verbo meimportaunculo) que las mujeres, le damos menos importancia a los detalles y una discusión o un intercambio de ideas con una fémina rara vez nos sacara una lagrima pero no es por ser los meros machotes, como se armaran la película algunas/os, sino porque creemos que la vida es muy corta para darle tanta importancia a estos pequeños rounds de la vida cotidiana.

Eso, que podría seguir escribiendo prosa barata, escribir poesías de lo bueno y lo malo de cada género o irme lanza en ristre contra ellas o contra nosotros mismos en sendos panfletos pero visto lo visto mi corrección (bendita corrección) puede más que mis letras.

O, pensándolo bien, quizás no es corrección, simple y llanamente tengo claro que no podemos vivir ni con ellas ni sin ellas. Así funciona. Ni contigo ni sin ti.

 

Farándula criolla – Entrevista en El Heraldo – Gente Caribe

Que tire la primera piedra o que alce la primera mano aquel que no le gusta ver reconocido el esfuerzo realizado y los logros alcanzados.

Esta es la entrevista que me hicieron los amigos de El Heraldo para su revista Gente Caribe, un espacio que aproveché para mirar atras y recorrer ese camino de los últimos años, gracias a Liz Held por la entrevista y a Jairo Rendón por sus fotos.

Doble click para ver la entrevista completa en la web de El Heraldo.

Habitantes de Babel – Capítulo dos – Francesca Errico

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Francesca tiene ojos grandes, sonrisa contagiosa y una energía limpia y atrayente. Lleva 2 años y medio en Barcelona y siente que vivirá ahí por siempre. Aun así es contundente “No me siento inmigrante, aunque lo soy no me siento así y no quiero sentirme así; el mundo es de todos y también mío.”

Tiene claro quien es y de donde viene pero también tiene claro donde está y en que camino anda.

Ser inmigrante siempre será un proceso largo, con aristas varias, con idas y con venidas; pero nadie obliga a nadie a buscar nuevos rumbos por eso en el proceso se debe sentir, vivir y sobre todo aprender.

Segundo capitulo de la serie Habitantes de Babel, microrelatos de inmigración. En ella no se pretende contar ni triunfos magnificados ni perdidas exageradas sino simples historias de vida, fragmentos de existencia que nos permitan descubrir y describir procesos y conocer el qué, cómo, cuando y donde de toda esa vivencia migratoria.

El primer capítulo, que salió al aire hace ya unos meses, fue el de la colombiana Giselle Chaparro, si no lo has visto puedes verlo en este link.

Gracias a Francesca por contar su historia,  a Silvia, Ayda, Orlando y Gladys que siempre son mi apoyo, a Yelin por el detrás de cámara y sus ideas y a todos los inmigrantes con historias por contar… por las que vienen.

Cortado y descafeinado

Si me pongo a pensar podría decir que Meli es una boluda qui parla molt be el catalá, también podría pensar que es una catalana con alma de argentina o quizás que es una costeña que nació en el lugar equivocado.

En fin, amiga más allá de la distancia, publicista (PR diría ella), viajera, fotógrafa, un poco loca, espiritual a más no poder y algunas cualidades más la definen a la perfección.

El cuento es que sin pensar mucho en los consejos que  le dieron de todas partes del planeta se le dio por venir a visitar LoCombia para así tener otra mirada más del mundo, una mirada local, cotidiana y muy caribeña alejada de los museos y cercana a la calle, a la gente.

Nada más llegar la confundió el encanto caribe, el realismo mágico y la loca cotidianidad de estas tierras, nada más llegar su cámara se reveló a tomar una foto más y tuvo que hacer SU mirada desde MI mirada, bueno en realidad desde mi cámara pero ya eso es un poco mirar a través del otro.

Así que cámara de fotos en mano ella y cámara de video en mano yo recorrimos Cartagena, El Parque Tayrona y Santa Marta en un contrapunto visual pocas veces vivido antes, al menos por mi.

Obvio, también aprovechamos y tomamos sol, nos pusimos negros, negritos, tomamos cerveza, ron y aguardiente, bailamos, escuchamos chistes, un verso le dedicaron, conocimos gente, hablamos, conversamos y hasta tiempo de mirar y mirarnos nos dio.

Ella se fue con el sabor de los casi 20 jugos de fruta que se tomó, con una adicción incontrolada por las arepas de huevo, con el “aja” y el “nojoda” pegados y con la dulce sonrisa de la que se quita un preconcepto. En un rato aterrizará en tierras catalanas, cambiará el vallenato por sardanas, el pescado frito y los patacones por el pa amb tomaquet y las sonrisas de la gente por miradas simples y sin sal.

Los videos están en el congelador, sus imágenes en mi mente, como me gusta que retraten mis espacios y mi cotidianidad así, como me gusta retratar mi cotidianidad así cortada y descafeinada.

Así vio Meli a Colombia, mi Locombia.

Fins despres Meli, bon viatge i millor tornada al teu espai en BCN, el nostre espai…

cartagena

ventass callejeras

plaza

carretilla y sueño

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Habitantes de Babel en Videoweb09 (teaser)

El fin de semana del 21 y 22 de febrero mientras yo me las ingeniaba en plena vía 40 para festejar de nuevo en curramba los carnavales en Bilbao, España del otro lado del charco un grupo de más de 90 videocreadores se reunían para conversar, compartir y debatir sobre el futuro del video en la web en el Evento Videoweb 09.

Pese a no poder estar de cuerpo presente me dieron espacio como a todos los demás miembros del grupo videoweb para presentar alguno de mis proyectos de video por intenet y como Armadillo TV es poco lo que tiene de nuevo decidí enviar una presentación mejorada de Habitantes de Babel.

A decir verdad, es un proyecto al que le tengo mucha fe, mejor dicho más que fe son ganas, son historias que quiero contar y que no quiero dejar en el cajón de los videos sin editar. Son historias con cara de handycam pero con cuerpo de HD, historias de soñadores, historias que NECESITO contar.

De BCN me traje 5 historias, una, la de Giselle ya está al aire, las otras 4 (Erika y Oscar de Colombia, Queca de Italia y Juan de Argentina) ya me las contaron sus protagonistas y ahora tengo que contarlas yo, están pendientes de editar pero todo este ajetreo del cambio de status, de país, mejor dicho de vida, me tiene con poco tiempo para editar.

Aun así para los que no lo hayan visto, ESTO es Habitantes de Babel.

Visita http://habitantesdebabel.com

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¿Volver? (2/3)

Y sigo escuchando lo que me cuentan aquellos amigos que por una u otra razón aparcaron la búsqueda del sueño europeo y volvieron a trabajar en sus países.

Sus escritos me muestran un ambiente y unas sensaciones, sus descripciones me hacen notar que volver no es tan fácil como parece ni tan difícil que no se pueda, para bien y para mal el ser humano es un animal de costumbres.

Cata es de Bogota, Mariam de Caracas, las dos fueron mis compañeras de piso en la época de Madrid, las dos se devolvieron y las dos tienen algo que contar.

Ana Catalina Baldrich, Periodista, Colombia
Cuando el país es un punto

Regrese a mi Colombia hace un par de años, sin querer para ser sincera ya que España y en especial Madrid me llenaron de vida, de ideas, vivencias y de todo lo que se necesita para sentirte en casa. Sin embargo, por razones que no vienen al caso volví a ella y en ella vivo intentando a diario no extrañar el país del otro lado del océano.

El temor primero del regreso se resumía en trabajo ya que todos sabemos que no es fácil vivir de lo que te gusta en un país en donde la mayoría de los medios pertenecen a unos pocos. Pero la suerte me acompaño así como la experiencia de España que a pesar de la distancia me persigue.

Hoy trabajo para una agencia de noticias española y desde acá no pierdo el contacto con la paella y las tapas, disfruto de la bandeja paisa y el arroz con pollo pero con el gusto del sabor castellano a diario.

Soy feliz aunque extraño, y si extraño es porque cuando puedes vivir fuera de tu burbuja te das cuenta de que tu país no es mas que un punto en un inmenso globo, un punto pequeño que te da las bases para ser quien eres pero que te anima a descubrir los demás puntos. Mi gran país inmenso y rico es solo es un punto y por eso ahora fijo la mente en el resto del mundo que falta por descubrir, una parada en mi propio punto para tomar fuerzas y luego continuar en el viaje preparado para los que amamos la patria pero queremos dejar las fronteras para asumir que nuestra nacionalidad son tres colores que se ven mejor cuando se mezclan con el azul y el verde del globo entero.

Yeimi Ramirez Avila, Venezuela, Periodista

Caminar de eso se trata esta historia. Andar por vez primera, paso a paso si se quiere o al ritmo de las ganas mezcladas con el desconcierto, pero andar. Un largo trayecto lleno de esperas, rostros que se dibujan a lo lejos. Entre éstos se reconoce la imagen de la impaciencia. Valijas que parecieran transitar torpemente entre colores y cargas. Movimiento sí mucho movimiento y al final la palabra esperada Bienvenido pero a qué, a dónde y hasta cuándo. Interrogante esta última que aparece justo en el momento en el que los tiempos deberían importar poco o nada.

Cuentas, no las distancias sino las horas que te separan de ese que piensas es tu lugar. El mismo que dejaste atrás y esperas encontrar cuando la idea del retorno apremie.

Volver, regresar, reencontrar serán las inevitables víctimas de la transformación, de las ganas permanentes, de las dudas, e incluso del riesgo que puede llevarte a la convicción.
Un paso adelante y otro más haciendo espacio entre olores de añoranza, entre el sabor de la sorpresa y la sensación de recobrar aquello que sólo la distancia se lleva.

Transitas, sí transitas como un observador permanente ávido de experiencias que compensen esos primeros días en los que crees que no perteneces a nada y que aquello que consideras es tuyo se quedó unas cuantas horas de vuelo atrás, pero transitas.
De pronto y sin ser un proceso conciente comienzas a pertenecer. Tu rostro se vuelve conocido y tus sentidos ya no libran una batalla de fuerza, por el contrario se acomodan y se establecen. Las leyes de la adaptación se apoderan y más que sobrevivir, vives, convives, descubres, experimentas, conoces y reconoces que puedes tener un lugar incluso a más de 9 horas de tus memorias.

Comienzas el día sin costumbres, llega la tarde sin hábitos y la extraña noche se acomoda por aquello de las diferencias horarias que cambian tu biología interna y te diseñan un nuevo esquema. Pronto te haces cómplice del cambio, comienzas a notar que tu experiencia no es única, se multiplica entre muchos que dieron el paso de caminar en una nueva historia.

Te identificas y te agrupas. Los días se te hacen más personales, propios, entre las abundantes diferencias con las que no puedes hacer algo distinto a crecer. Terminas dejándote seducir por esa abrumadora y encantadora avalancha de experiencias. Te vuelves otro, ¿mejor? sólo otro. Uno que aprendió a lidiar con las diferencias y se creció en ellas. Uno que sabe que esta marcha se trata de aprendizaje. Uno decidido absorber hasta el último acento que te enriquezca.

A la par de todo este devenir de historias el tiempo ha seguido su curso aquí cercano y allá de donde a diario recibes cartas, bendiciones, llamadas de larga distancia que te mueven los recuerdos para que no olvides de dónde viniste. Lugar en el que dejaste una puerta abierta y detrás de la que habrá en todo momento la posibilidad de tocar de cerca tus memorias y regodearte entre el tiempo que te hizo crecer.

Vuelves siendo otro ¿mejor? insisto sólo otro.

¿Volver?

 Hace poco cumplí 4 años viviendo en España y como para variar en este tipo de fechas estuve haciendo un análisis de lo que se ha hecho, lo que no, lo que viene, lo que falta, lo que sobra y demás pendejadas que se le da a uno por pensar en este tipo de aniversarios.

Pensé en lo difícil que puede ser volver a mi país en este momento cuando ya no se ni de donde soy, si de la tierra del vallenato, el divino niño y las arepa e`huevo o del de las sevillanas, las sardanas y los toreros o peor de ninguno de los dos.

Pensar sobre un posible retorno a mi país, sobre lo que me podría encontrar o cómo sería volver después de tanto tiempo fuera viviendo otra realidad es en estos momentos una utopía pues por ahora sigo plantado por acá, cada vez con más proyectos, cada vez más integrado pero aun así surgió la necesidad de preguntarme ¿y si regreso qué?

Se me ocurrió entonces darle la palabra a unos cuantos amigos  que han vivido de este lado del charco y ya han vuelto a sus países de origen, ya saben lo que es vivir de nuevo allá y ya saben lo que es aprender o reaprender ciertas actitudes, comportamientos o modos de ver la vida.

La idea es plasmar en un par de post (economía del espacio) sus nuevas experiencias y como cambió su manera de ver la vida estando acá y ahora volviendo a estar allá.

Entonces que hablen los invitados.

Liliane Dutra Brignol, Brasil, periodista.

No es una tarea fácil hablar de la experiencia de ir y venir. Sobretodo porque, como dicen los estudiosos de las diásporas, estamos todos de algún modo lejos de casa. Pienso que, unos más, otros menos, vivimos en transito. Pero quien aventura la experiencia de hacer las maletas y cruzar fronteras (no solo de países, sino también de culturas y modos de vida) es impactado para siempre por un sentido de desplazamiento que, creo, nos acompaña donde quiera que estemos.

Ya se me olvida el castellano que tanto me ha costado aprender. Fue sólo un año en España y ya sabía exactamente cuando tendría de volver. No sabía que me costaría tanto. Siento una “saudade” de Barcelona – y aquí sólo puedo usar la palabra portuguesa para decir cuando algo o alguien nos echa de menos. Es una leve sensación de vacío por lo tanto que he vivido en sus calles, plazas, barrios, por la gente que he conocido.

No tengo una conclusión muy clara sobre que significa volver. En los primeros días, seguramente, es fiesta: comer churrasco, tomar mate, estar con la familia, con los que amo. Luego se empieza a mirar la ciudad, la gente y sus costumbres con cierta extrañeza impensable si no fuera por la distancia. Después viene la nostalgia y un intento ingenuo de comparación entre lo que dejamos afuera y lo que tenemos acá. Pero la experiencia no está hecha solamente de añoranza. Queda la sensación, no muy tranquila, de que pertenecemos a muchos sitios al mismo tiempo. Que volver y partir hacen parte del mismo movimiento.

Paul Brito, Barranquilla, Escritor

El hábito de la desintegración

Acuciados por la nostalgia, muchos emigrantes latinoamericanos terminan volviendo a su tierra. El regreso al lugar donde crecieron, donde se enamoraron por primera vez, donde sus abuelos todavía viven en cuerpo o memoria, es una experiencia emocional. Pero, sobre todo, una experiencia intelectual. ¿Quién podrá abstenerse de sacar diferencias, de sopesar lo que volverá a encontrar frente a todo lo nuevo que ya ha vivido?

Si un día muchos encontraron defectos y carencias en la ciudad o país que los recibió, en sus personas y costumbres; si muchos se quejaron por la ausencia de algún valor que abundaba en su sociedad natal, ahora seguramente vivirán la experiencia contraria: armados de una nueva visión del mundo, de una serie de valores o virtudes recogidos casi inadvertidamente en su nuevo hogar, criticarán y rechazarán los prejuicios locales y las anomalías y tramoyas autóctonas en las que una vez estuvieron sumidos sin darse cuenta.

Esa lucidez, fruto de una eterna condición de desterrados, los lanzará para siempre a desmontar las sociedades a las que lleguen y a desmontar también sus propios referentes y su propia identidad. Se puede decir que, desde el momento en que uno abandona su país, adopta el hábito de la desintegración que para muchos es afortunadamente la mejor forma de deshacerse de nacionalismos peligrosos, defectos históricos y cicatrices colectivas, y alcanzar su propia identidad como seres humanos.

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Y tu ¿has vivido fuera y ahora vives de nuevo en Col. ? ¿cómo ha sido el cambio? o ¿vives fuera y te has preguntado como sería volver a vivir allá?

Un videoblog es la mejor terapia: Joan Planas

Hace ya casi un par de años que empecé a soltar mi creatividad y diseño audiovisual en el mundillo del videoblog, empezó todo como la manera de mantener “la mano caliente” en cuestión de realización audiovisual (mi profesión) mientras el doctorado y mis trabajos me mantenían alejado de su práctica.

Después de más de 100 videos de todo tipo , el videoblogging se ha vuelto ya un estilo de vida, el cargar la cámara a mano ya no es una necesidad sino una obligación y a donde quiera que voy plasmo mi visión audiovisual sea en crónicas, reportajes, videos lumieres, timelapses y cualquier forma de audiovisual existente.

En todo este tiempo son varios los proyectos de vlogging en los que he participado: Vlog Internacional en donde sigo después de más de 30 videos, Cienojos.TV de donde estoy algo perdido, Los Martes, webshow en vivo de Joan Planas que ya acabó, Semanal 08 en donde a día de hoy llevo publicado los 37 videos correspondientes a las 37 semanas que van del 2008 y el más reciente la creación de la comunidad de Videobloggers colombianos, Vlogombia que poco a poco crece en número de integrantes deseosos de retratar la realidad a golpe de imagen.

En fin, que el videoblogging se ha hecho parte de mi y ese deseo de retratar la realidad a punta de imágenes sigue latente cada vez más.

Todo este rollo es para invitarlos a ver este video de una serie que empiezo hoy, “Videobloggers” pretende ser un simple retrato de aquellos videobloggers que voy conociendo en el camino. Un fragmento visual en el que reflejan sus experiencias en el vlogging, sus intereses y cómo perciben esta nueva manera de expresarse.

El primer vlogger que pasó por mi cámara es Joan Planas, Director de cine y uno de los videobloggers más reconocidos en España. Me colé en la grabación por las calles de BCN de su conocida sección “tengo una pregunta”, la última por ahora pues se ha desplazado a New york por unos cuantos meses.

Con uds. Joan Planas.
[blip.tv http://blip.tv/play/ga9EzqYwAA]

Offside
Comienzan aquellos findes… 😉

Contando historias…

Un par me mandaron  a la mierda, una grito “auxilio policía”, como cuatro me dijeron en diversos idiomas que no hablaban español y una señora muy mayor y muy simpática me dedicó el guiño de ojos más espectacular nunca visto.

¿Porqué tanto alboroto?, si la pregunta era de lo más simple: ¿tienes alguna historia para contarme?

Ubiquémonos. Soy hiperactivo, inquieto,  fugaz, desordenado y nada loco aunque algunas veces lo parezca y otras lo quiera parecer; además tengo filias, fobias y muchas mañas, una de ellas, la que viene a cuento, ponerme retos semanales.

A veces son tonterías tipo terminar tal libro, cambiar de ubicación tal cosa o editar aquel video grabado hace mil años; en otras ocasiones se me da por autocomplicarme la existencia y me propongo contar granos de arena, encestar 12 balones seguidos o aprender a deletrear esternocleidomastoideo en sirio, danes y alemán.

Esta semana me propuse oír historias desconocidas o más bien historias de desconocidos pero no de manera furtiva parando oído por las calles sino hablando directamente con los protagonistas. Breves espacios temporales compartidos resumidos en5 líneas.

Shadya, creo que se escribe asi, no alcancé a comprender todo lo que me decía pues su español era nulo, su inglés un poco mejor y su francés perfecto. Lastima que je ne parle pas frances. Aun así me pude enterar que vive en BCN hace sólo 15 días, que vino a estudiar un master en literatura y arte dramático y que Barcelona le parece una ciudad bonita pero muy llena de turistas. Estará en la ciudad un año supuestamente, pero cree que igual se regresará pronto a la pequeña Orleans donde vive con su novia y su suegra a las cuales extraña muchisimo. Al final, después de decirme tantas cosas tan personales me sentí hasta mal por la manera como conseguí su “historia”: “hola trabajo para un periódico local tienes alguna historia para contarme”

Joseph, su nombre me hizo pensar que era catalán pero no, era italiano y de bien lejos: Salerno. Estaba en el mismo asiento del metro y aunque el acercamiento fue distinto “hola estoy haciendo una tesis sobre los habitantes de Barcelona tienes alguna….” su reacción fue opuesta. Me interrogó el a mi, que qué hacía, que para qué lo hacía, etc.  y hasta que no le dije que simplemente quiero conocer a la gente para conocerme mejor a mi mismo no soltó prenda. Pero su carácter de filosofo pudo más que su recelo, me habló de sus estudios en teología, en lo que cree y en lo que no en mil historias que ya me iban haciendo pasar de mi estación. Ahhh, no vive en Barcelona está de paseo visitando a sus primos que viven borrachos por acá hace unos 4 meses.

Marianella, me sonó a nombre de novela y se lo dije, se río estrepitosamente y dejo ver toda su sangre latina, bueno casi latina, mexicana de padres holándeses no podía ser una mejor muestra de la combinación: cabellera negra ondulada, piel morena con pecas y unos brillantes ojos verdes de sonrisa amplia. Me dijo que no ha visto nunca una novela pero que le hacen muchas bromas por su nombre lo cual no le disgusta pues como buena publicista que es “lo que importa es que hablen bien o mal pero que hablen” le dije que según para que, esa no era una buena estrategia de vida y se río de nuevo estrepitosamente logrando que el resto del bar en donde compartiamos barra se volteara a verla. “¿Me decías, carnal?” me respondió con aires de suficiencia. Le iba a pedir su correo pero preferí dejarla perder por las largas calles de BCN.

Antonio, el colombiano que nunca puede faltar, es que si dicen que en España levantas una piedra y salen dos colombianos pues en esa banca de la plaza eramos nosotros. Paisa pero de los raros no me solto ni un parce ni un chimbada ni nada, me habló en un correctísimo español intercalado con frases como de puta madre o tio, vi que no soy el único integrado. Lleva 9 años en España, ha recogido fruta en el sur, vendido aspiradoras en la capital, pintado casas en las canarias y ahora, por fin, es abogado en Barcelona, de extranjería, me aclara, por si necesito algún documento o vuelta en que me pueda ayudar. Tenía que sacar ese espíritu de negocios por algún lado.

Antonia, no, no es la esposa del anterior, nacieron a 10 mil km de distancia geográfica y a veinte años de distancia temporal. Catalana de padres andaluces, charnega que les llaman por acá, todos sus 69 años los ha vivido en Barcelona, “aparte de esos 5 años que viví en Hospitallet” ¿pero si Hospitallet está en BCN? le repunto, “eso es ahora antes no” me responde como diciendo me vas tu a decir a donde vivo yo chavalin. Tiene 4 hijos y 3 nietos, quiere que su hija quede embarazada pronto pues ya los otros están muy mayores y no le dicen yaya con el mismo cariño de antes. Le duelen los tobillos desde aquella vez que se tropezó con el sofa del menjador, la invito a que se siente un momento que las palomas no se van a morir de hambre pero es terca y sigue tirando maiz a la multitud de enardecidas. Le digo que gracias por compartir conmigo fragmentos de su vida, que haré buen uso de ellos aunque sepa que es mentira. Me mira con una gran sonrisa de oreja a oreja me hace un guiño de ojos, espectacular, juvenil , matador y me dice: “gracias a ti por escucharme, cada día es más dificil encontrar quien lo haga”.

Offside
Algunos dicen que la literatura consiste en mentir bien la realidad pues a veces yo hago al revés.

24 horas, pop colombiano en Atlanta

Ahora le llaman tropipop según creo haber escuchado y son esos ritmos de fusión que inauguró Carlos Vives y que tantos derivados de éxito ha tenido con Cabas, Fonseca, Fanny lu y mil más.

Para mi gusto, alguna que otra canción aguanta y hasta se deja bailar, aunque a veces se vayan al extremo romántico que me repele un poco.

Aun así, hoy me ha llegado desde el otro lado del charco, más específicamente desde Atlanta el estreno en exclusiva de la música de un nuevo grupo colombiano conformado por un par de amigos que buscan explorar con estos ritmos y lo hacen bastante bien.

El grupo se llama 24 horas y está conformado por Andrés Ramírez y Juan Pablo Angelo y a través de canciones de su propia autoría y covers de artistas ya establecidos se han ido ganando un espacio en la música pop latina de Atlanta.

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Hoy han lanzado su primer album con el que esperan llegar alto, 10 canciones que tienen buena pinta y que seguro harán bailar a más de uno, sobre todo el movido single “para conquistar mi amor”.

No se pierdan a 24 horas en: http://www.myspace.com/24horasmusic y más información en su perfil de facebook.

Y ojo que ya están sonando en las emisoras colombianas y de Atlanta e ingresan al
grupo de bandas exitosas que salen cada día en el país, con la diferencia de ser
“talentos fugados”, pero que continúan creyendo en su país y buscan de nuevo volver a
echar raíces en su tierra.

Como debe ser.

Suerte y éxitos a todos los integrantes de 24 horas en esa andadura en el competido mundo musical que talento ya hay.

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