Category Archives: la loca Barcelona

Del si al no cuantos quizas

Agítese antes de servir…

Dame feeling, give me some patatas bravas. Quiero parlar una mica extraño today. Sé que puc parlar en catalá, inglés o francés.

No quiero vivir cerca de las ramblas y un guiri no quiero ser.Quiero llenar Barcelona de graffities y my words say. Dame dame dame todo el power… Beats, move on, deja de joder, no seas gilipollas, toca una canción, corre…

Y olé.

Aguacate podrido en barro

¿Y yo que culpa?

En la puerta del metro Fadul, rostro demacrado, mirada perdida, manos destrozadas por el trabajo intenta hacer sentir lastima a la multitud, habla de hijos, de hambre, de responsabilidad, de sentimiento.

Hugh pasa a su lado, lo esquiva para no manchar su traje de 1000 euros y piensa para si mismo “Y yo que culpa.”

Y eso que apenas empieza la navidad.

La tia se mudó a la vuelta

La vida inventada

Josh es hungaro, es director de cine, al menos eso le ha dicho a la mexicana que acaba de conocer en el bar.

Ella esta encantada con su look bohemio y sus ojos claros, el le habla de su carrera en la industria audiovisual ella le habla de tonterías, lo que ella no sabe es que las únicas historias que cuenta son las que inventa a su familia: Que está estudiando en una reconocida academia, que trabaja y que tiene novia catalana.

TODO es mentira.

En realidad él está simplemente pasándola de puta madre living la vida en BarceloCa.

Vodka con naranja…

La bolsa era vieja, de estas que ya llevan un buen trajín sobre ellas. Sobresalía una botella de vodka barato y jugo de naranja. Tenía barba de varios días, caminar cojo y un tic en los ojos que le hacía más repelente.

– Míralo, mira como el macho paloma hace el baile de aparejamiento- Dijo molesto al aire mientras imitaba con su cuerpo los extraños movimientos del ave.

Es lo que tiene la rutina diaria, no es que los locos de Barcelona me busquen. Yo los busco a ellos.

Cada año se duplica el número de palomas que se cagarán en tu moto, en tu bici, en tu coche o, maldita sea la hora, en ti mismo– Grita con desesperación, mirando al cielo como esperando una plaga bíblica consecuente con la navidad que borre de un plumazo todas las palomas que inundan la plaza.

Ese aumento puede ser molesto pero supongo debe ser la evolución natural de la especie-  le refuto yo, de puro entrometido y siendo consecuente con mi extraño interés por hablar con los locos o desequilibrados que me suelo encontrar por las calles día si y día también y que supongo viene de la necesidad de reafirmarme como cuerdo.

–  De evolución nada, el 99% de las aves se aparean una vez al año, sólo estás, las ratas del aire, son las que les da por tocar los huevos y aparecer en manada- Dice con aire de suficiencia y estudiados movimientos de profesor mientras empina un largo trago del vodka de marca desconocida.

El semáforo sigue en rojo, me ofrece un trago, le miro a la cara y caigo en cuenta en su acento extranjero, seguramente atrás hay una historia por contar. Su mano alargada con el trago espera mi aprobación.

El semáforo se pone en verde. Camino adelante.

– Gracias no bebo- Le digo para zafarmelo y sigo caminando derecho mientras una paloma se caga en mi cabeza.

Ya iban varios días que no me tropezaba a BarceloCa.

El arte callejero de las calles de BCN

Cuando era un adolescente medio rebelde, sin pelo largo pero con muchas malas mañas, una de mis frustraciones era no saber pintar, de manera oculta, en hojas perdidas intentaba dibujar lo que fuera pero nada tomaba forma decente. Puede que desde esa época empezara a mirar con admiracón los que eran capaces de diseñar un simpático personaje a partir de líneas y circulos y puede que a partir de ahí me empezara a llamar la atención conocer y entender lo que cuenta una ciudad a partir de su arte callejero.

Las calles de Barcelona son paredes abiertas a todos aquellos que gustan de expresarse por medio de un dibujo, una frase o una firma. Ese arte callejero refleja bastante el sentir de sus habitantes, al menos de los más creativos.

Las persianas de los almacenes, los buzones de correo, la calle y cualquier espacio liso es un buen soporte.

Hay de todo tipo de grafitties: reivindicativos, artísticos, de reclamación y hasta egocéntricos.

Normalmente me los tropiezo rumbo al trabajo o paseando por ahí y siempre les tomo una foto con el móvil para armar mi archivo particular de lo que piensa, siente y dice la gente en las calles de la ciudad.

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Si sólo fuera un dejavu…

Puta, puta Barcelona, si no fuera por ella nada de esto hubiera pasado.

Algo así fue lo que entendí que gritó la histérica italiana que peleaba con su ¿novio? a medio camino de mi trayecto.

Algo tienen las noches de Barcelona que me inquieta, a veces calles silenciosas sin ninguno caminando por ellas, a veces mucho ruido y borrachos pesados a los que me provoca gastar sus baterías de un golpe.

Hoy al final de la tarde cambié mi ruta habitual, subí por la concurrida Gran de Gracia, padres, niños, ejecutivos, estudiantes y amas de casa iban a casa después de la jornada, caía la tarde y yo iba  a mi segundo y poco adorado trabajo, me tropecé a un par de amigos que hace rato no veía, vaya casualidad, pasó en un carro otra amiga a la que veo cada día y me saludo con gran efusividad y dos calles más arriba me volví a encontrar, pese a cambiar la ruta, a aquella morena de grandes piernas que cada día, de cada semana, de cada mes de todo el año me cruzo. casualidad de la casualidad de la casualidad.

Hace un rato salí de trabajar, una jornada más, de vuelta a casa, como cada día, como cada semana, como cada mes, por las mismas calles,  subir por d’Or doblar por Verdi, tropezar a a los paquis que ofrecen una cervez beer, atravesar la Plaça Revolución donde unos cuantos grupos echan la última cerveza y unos cuantos chavales fuman un porro, doblar en Travessera y tomar Torrent de l’Olla caminar derecho, tropezar  a par borrachos, cruzar la calle y moverse que me muerde el gran perro, sonreir con el par de novias que se besan con soltura esperando en el semáforo en rojo, semáforo en verde, tropezar a una sexy gordita, que ni acelera el paso ni deja pasar, que pasa aquesta nit noia me provoca decirle aunque mejor pienso, te lo agradezco pero no, te lo agradezco niña pero no.

El camino continúa, la calle Casanova se hace larga al intentar encender una vez más el móvil que no enciende y del que quiero hacer una llamada, mandar un mensaje o revisar si quiere seguir sonriendo, paso al lado de la italiana que putea al novio, los miro de reojo, lo que menos necesito ahora es una pelea. Cruzo los Jardinets de Gracia y ya casi, ya vamos llegando, me estoy acercando. En la banca una turista sin hotel duerme abrazada a su maleta. Tomo Corsega y ya casi estoy, cruzo y Voila.

Algo tienen las noches de Barcelona que me inquieta, el qué no está muy claro, tal vez es que me hace pensar, divagar, apostar, soñar, sentir, delirar, reconocer y pensar que todo esto es un dejavu, un gigantesco e inmenso dejavu.

Offside
No, no es lo que hay, es lo que viene. Paciencia sisplau paciencia.

9 oficinas…

En el cartel aparecen 9 oficinas a lo largo de la ciudad, abren todo el día. Mi abogado me dijo que era a esa y sólo a esa a la que tenía que ir. Viejas experiencias me hacen ir muy a las 6 am. Después de 3 horas de espera sale un guardia con cero pinta de apellido Esteban  pero que me dice no te vistas que no vas “acá es sólo para DNI de ciudadanos españoles”.

Vale, perfecto. Pero eso lo podrías haber dicho hace 3 horas cuando te pregunté, gilipollas.

Suba al tren, vaya al otro extremo de la ciudad, llame a la oficina a decir que ni idea cuanto se tardará la diligencia, entre por un bocadillo pues por experiencia sabe que eso va para largo.

Entre a la comisaría -la única comisaría para extranjeros- pregunte si ahí es, que al perro no lo capan dos veces, tome número: 153, bueno igual van por el cientoypico… sueñe caballero, se oye la voz: número 36, número 37, número 38.

Paciencia. Posición de flor de loto. OMMMMMMMM. Paciencia.

Saqué un libro, lea, distraiga la mente.

“Tu tarea como cámara es la de registrar cada detalle de la imagen. Sin ninguna distorsión. confía en que  el fotógrafo sabe lo que esta haciendo. Cuando oprima el botón del obturador tus ojos se abren un breve instante y la imagen a la vista queda grabada en la película (tu memoria) todo lo que debes hacer es ver que hay frente a ti sin ninguna noción preconcebida” Pag. 209 – El espíritu Creativo.

Sin preconceptos, como difícil. Siempre en estos sitios están reunidos todos los tópicos, con tanta gente de tan variadas nacionalidades es inevitable.

La argentina tomando mate, el brasileño con cara de Ronaldinho y con la camiseta verde-amarelha, la mujer árabe con su burka que le deja el espacio justo para respirar, los mexicanos que gritan lo buena que estuvo la semana de Mexico en Barcelona la semana pasada, no mames guey, con sus luchadores, sus mariachis y sus fajitas.

La colombiana pija -gomela-, cartagenera creo, que le dice por su ultra guay móvil a su papi que ya está harta de esperar y sólo lleva 5 minutos en la sala. El ecuatoriano que le hace masaje, si, masaje, a su mujer en la sala. Yo mismo soy un tópico con mi mochila arhuaca al hombro. No pueden faltar niños llorando, llorando en varios idiomas pienso y me río como un pendejo.

A las 2 de la tarde después de 8 horas de diligencia salgo  a la calle con la esperanza que esta cita anual cada vez se repita menos.

Saliendo por la puerta doy una última mirada al cúmulo de gente, es curioso, es la oficina de extranjería pero los extranjeros que hay son sólo de Suramerica, Asia o Africa, ni un solo rubio pasea por la sala. ¿donde andarán?

Supongo que en una de las otras 9 oficinas.

Offside
Excelente día, excelente final de día.

Contando historias…

Un par me mandaron  a la mierda, una grito “auxilio policía”, como cuatro me dijeron en diversos idiomas que no hablaban español y una señora muy mayor y muy simpática me dedicó el guiño de ojos más espectacular nunca visto.

¿Porqué tanto alboroto?, si la pregunta era de lo más simple: ¿tienes alguna historia para contarme?

Ubiquémonos. Soy hiperactivo, inquieto,  fugaz, desordenado y nada loco aunque algunas veces lo parezca y otras lo quiera parecer; además tengo filias, fobias y muchas mañas, una de ellas, la que viene a cuento, ponerme retos semanales.

A veces son tonterías tipo terminar tal libro, cambiar de ubicación tal cosa o editar aquel video grabado hace mil años; en otras ocasiones se me da por autocomplicarme la existencia y me propongo contar granos de arena, encestar 12 balones seguidos o aprender a deletrear esternocleidomastoideo en sirio, danes y alemán.

Esta semana me propuse oír historias desconocidas o más bien historias de desconocidos pero no de manera furtiva parando oído por las calles sino hablando directamente con los protagonistas. Breves espacios temporales compartidos resumidos en5 líneas.

Shadya, creo que se escribe asi, no alcancé a comprender todo lo que me decía pues su español era nulo, su inglés un poco mejor y su francés perfecto. Lastima que je ne parle pas frances. Aun así me pude enterar que vive en BCN hace sólo 15 días, que vino a estudiar un master en literatura y arte dramático y que Barcelona le parece una ciudad bonita pero muy llena de turistas. Estará en la ciudad un año supuestamente, pero cree que igual se regresará pronto a la pequeña Orleans donde vive con su novia y su suegra a las cuales extraña muchisimo. Al final, después de decirme tantas cosas tan personales me sentí hasta mal por la manera como conseguí su “historia”: “hola trabajo para un periódico local tienes alguna historia para contarme”

Joseph, su nombre me hizo pensar que era catalán pero no, era italiano y de bien lejos: Salerno. Estaba en el mismo asiento del metro y aunque el acercamiento fue distinto “hola estoy haciendo una tesis sobre los habitantes de Barcelona tienes alguna….” su reacción fue opuesta. Me interrogó el a mi, que qué hacía, que para qué lo hacía, etc.  y hasta que no le dije que simplemente quiero conocer a la gente para conocerme mejor a mi mismo no soltó prenda. Pero su carácter de filosofo pudo más que su recelo, me habló de sus estudios en teología, en lo que cree y en lo que no en mil historias que ya me iban haciendo pasar de mi estación. Ahhh, no vive en Barcelona está de paseo visitando a sus primos que viven borrachos por acá hace unos 4 meses.

Marianella, me sonó a nombre de novela y se lo dije, se río estrepitosamente y dejo ver toda su sangre latina, bueno casi latina, mexicana de padres holándeses no podía ser una mejor muestra de la combinación: cabellera negra ondulada, piel morena con pecas y unos brillantes ojos verdes de sonrisa amplia. Me dijo que no ha visto nunca una novela pero que le hacen muchas bromas por su nombre lo cual no le disgusta pues como buena publicista que es “lo que importa es que hablen bien o mal pero que hablen” le dije que según para que, esa no era una buena estrategia de vida y se río de nuevo estrepitosamente logrando que el resto del bar en donde compartiamos barra se volteara a verla. “¿Me decías, carnal?” me respondió con aires de suficiencia. Le iba a pedir su correo pero preferí dejarla perder por las largas calles de BCN.

Antonio, el colombiano que nunca puede faltar, es que si dicen que en España levantas una piedra y salen dos colombianos pues en esa banca de la plaza eramos nosotros. Paisa pero de los raros no me solto ni un parce ni un chimbada ni nada, me habló en un correctísimo español intercalado con frases como de puta madre o tio, vi que no soy el único integrado. Lleva 9 años en España, ha recogido fruta en el sur, vendido aspiradoras en la capital, pintado casas en las canarias y ahora, por fin, es abogado en Barcelona, de extranjería, me aclara, por si necesito algún documento o vuelta en que me pueda ayudar. Tenía que sacar ese espíritu de negocios por algún lado.

Antonia, no, no es la esposa del anterior, nacieron a 10 mil km de distancia geográfica y a veinte años de distancia temporal. Catalana de padres andaluces, charnega que les llaman por acá, todos sus 69 años los ha vivido en Barcelona, “aparte de esos 5 años que viví en Hospitallet” ¿pero si Hospitallet está en BCN? le repunto, “eso es ahora antes no” me responde como diciendo me vas tu a decir a donde vivo yo chavalin. Tiene 4 hijos y 3 nietos, quiere que su hija quede embarazada pronto pues ya los otros están muy mayores y no le dicen yaya con el mismo cariño de antes. Le duelen los tobillos desde aquella vez que se tropezó con el sofa del menjador, la invito a que se siente un momento que las palomas no se van a morir de hambre pero es terca y sigue tirando maiz a la multitud de enardecidas. Le digo que gracias por compartir conmigo fragmentos de su vida, que haré buen uso de ellos aunque sepa que es mentira. Me mira con una gran sonrisa de oreja a oreja me hace un guiño de ojos, espectacular, juvenil , matador y me dice: “gracias a ti por escucharme, cada día es más dificil encontrar quien lo haga”.

Offside
Algunos dicen que la literatura consiste en mentir bien la realidad pues a veces yo hago al revés.

Llegaron las vacaciones o tancat per vacances (aunque por acá todavía no)

Lo he comentado un par de veces antes, ya es mi cuarto verano por estos lejanos parajes y aun no deja de asombrarme la total desconexión que se da en todos los ámbitos españoles cuando llegan las vacaciones.

No recuerdo  haber visto que todo un país desconectara de tal manera, mejor dicho, durante mi corta vida laboral en Colombia las máximas vacaciones que tuve fueron como 10 días, pero acá se toman un mes completo eso sin contar con las preparaciones previas y demás. Hoy primero de agosto es virtualmente imposible que consigas quien arregle tu baño, cambie tus cerraduras o ponga tu aire acondicionado pues todos y cada uno de los trabajadores están barriga al aire y cerveza en mano en alguna playa o paraje perdido. En la fachada de kioskos de prensa, tiendas y muchas oficinas ves que se ríe orgulloso el letrero de “tancat per vacances (cerrado por vacaciones)”.

Hace más de un mes que todo lo que vas solicitando, los clientes a los que llamas, los posibles anunciantes, todos te dicen “muy bien muy bien, me suena tu propuesta pero hablamos en septiembre”.

A mi todavía me queda semana y pico de trabajo y cada día veo de reojo  como se llenan y rellenan las plazas y playas con gente en  bermuda, pantalón corto, camiseta, gorra y gafas negras que  reciben al adorado Dios RA. Yo mismo, hace un mes que uso solo chancletas, en el día, en la noche, en mi casa, en la oficina y hasta en los bancos ves a los cajeros en pantalón corto y camisa hawaiiana.

Pero cero envidia,  la semana que viene estaré yo sentado en esas plazas y playas incluso en unas que… mejor ni pienso en eso que empiezo a decirle a los que llaman a la oficina “si, muy buena tu propuesta pero llámame en septiembre”.

Y tú, ¿Te vas de vacaciones o ya estuviste? ¿A dónde vas o a donde fuiste?

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Y con el verano el calor y la playa…