Bacatá: 1 año

¿Te acuerdas de la primera vez que saltaste?

Yo si, fue hace 10 años, mi primer salto fue justamente perder el miedo a saltar, con el paracaídas puesto o sin el.  A dónde salté en ese momento es irrelevante hoy…

Y así me la he pasado todos estos años, saltando una y otra vez, con respeto pero sin temor, con ganas y mucha tranquilidad, con la seguridad de que siempre, de una forma u otra, he sabido (y me han ayudado a) aterrizar.

Hace un año exacto, después de un par de días por carretera, llegué a Bogotá a dar otro de esos saltos.

Ha sido uno de los años más intensos de mi vida adulta. A decir verdad ha sido un año muy duro, jodidamente duro. Se tomaron decisiones valientes y ellas casi siempre traen consigo un importante -y necesario- periodo de reacondicionamiento.

Venirnos como familia (gracias Yeli, gracias Marti) a Bogotá fue dejar ir muy lejos las confortables zonas con las que ya se contaba, cambiarlas por espacios de deriva, de exploración, de descubrimiento, de caos, de serendipia…

Estos cambios, los muchos que se han hecho, han traído consigo dudas y muchas novedades, sobre todo muchas historias por contar, pero acá estamos, acá seguimos con la misma energía y pasión del primer día…

Nadie dijo que iba a ser fácil, tampoco nadie dijo que queríamos que lo fuera…

Gracias Bacatá por un gran año, nos has recibido bien, el hogar es siempre donde uno está, se lleva al hombro, así que hay que gozárselo… Y vaya si nos lo hemos gozado.

También quiero dar mil gracias a todos los que nos han ayudado a aterrizar bien, ustedes saben muy bien quiénes son…

Pilas 2015, te estamos esperando, acá, en Bacatá…

Keep walking llave… Keep walking.

 

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